Se astilló la esquina
de la pantalla de mi celular
y quedó como todo lo otro
que se había astillado antes
accidentalmente
mi humanidad
desparramada en el
pavimento,
sin huesos rotos
aún con vida
temblando de miedo
de falta de sueño
de falta de vos,
me quedó doliendo
todo,
lo trágico:
que todo lo que duele
porque la puerta de un auto
me expulsó
de la bicicleta
en caída libre
no llega a doler
todo lo que
tu ausencia.
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